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JUNIO 2026

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Número de Catálogo: 2.2-00340


Jugador de pelota de Nayarit


El juego es una actividad espontánea e inseparable en el ser humano.  Su carácter de esparcimiento y recreación llegó a ser institucionalizado y reglamentado para trascender a las decisiones religiosas, políticas y económicas en muchas sociedades, e incluso traspasar el ámbito cotidiano para incidir en el pensamiento simbólico y ser representado en rituales funerarios.

Así, en Jalisco y Nayarit, entre los años 100 y 500 d.C., aparecen representaciones de personajes masculinos en barro que sostienen esferas interpretadas como pelotas, estos jugadores fueron colocados como parte de las ofrendas en sus tumbas, y su imagen habría perpetuado una acción lúdica de la vida después de la muerte.

Esta escultura hueca que procede de una tumba de tiro en Nayarit, plasma un individuo de pie, sin vestimenta. Lleva un particular corte de pelo, cinco aros en cada una de sus orejas, un collar de cuatro sartales, y en los hombros escarificaciones circulares. Con los brazos al frente sostienen una pelota con ambas manos, en una postura que anticipa su lanzamiento.

Las modalidades del juego de pelota en el México Antiguo fueron diversas. La pelota podía golpearse con el brazo, la cadera o con una manopla, palo o bastón. Sabemos que en el Occidente por lo menos después del 100 a.C. se jugaba en canchas largas delimitadas por estructuras paralelas construidas con piedra y tierra. Por las maquetas o representaciones tridimensionales de barro de estos espacios conocemos que había juegos de uno, dos o hasta siete pares de contrincantes para jugar.

Dr. Eliseo Padilla Gutiérrez 
Curador-investigador, MNA