Museo Nacional de Antropología

Fiesta, canto y baile: las comunidades indígenas en el MNA

Coordinadores

Dra. Diana Isabel Magaloni Kerpel
Dr. Alejandro González Villarruel
Antrop. Arnulfo Embriz Osorio

El Museo Nacional de Antropología en 2010 creó el Programa permanente Fiesta, música y cantos de los pueblos indígenas para generar otras formas de aprendizaje y difusión del patrimonio cultural de México. Con este fin invitamos a diversas comunidades indígenas para que se presenten en el museo a través de sus fiestas. En estos dos años hemos recibido a popolucas y nahuas de Veracruz; zapotecos de Juchitán, Oaxaca; mayas de Yucatán; zapotecos de Teotitlán del Valle, Oaxaca y; yumanos del estado de Baja California. 

Con estas fiestas hemos testimoniado la presencia viva de los indígenas, su riqueza cultural y promovido la convivencia de los habitantes de la ciudad de México con las comunidades étnicas invitadas. Esto ha abonado para el pleno reconocimiento y respeto de la diversidad cultural y étnica de nuestro país.

El programa ha contado con el apoyo y participación de instituciones públicas y privadas como el INALI, Fomento social BANAMEX, CDI y CONAPRED. Para este año 2012 se propone realizar una fiesta en el Museo Nacional de Antropología, que se refiere a la Semana Santa Cora y llevar a cabo otra, fuera del museo, en la comunidad de Teotitlán del Valle, Oaxaca.

Danzante de la pluma. Teotitlán del Valle, Oaxaca.

El Museo Nacional de Antropología ha promovido para este año un tipo de fiesta distinta. Se estableció un compromiso con la comunidad zapoteca de Teotitlán del Valle, donde existe un vivo interés por el habla zapoteca dándoles una replica del danzante de la pluma para el museo comunitario. Con esta medida inauguramos un nuevo tipo de intercambio, se trata de que el Museo Nacional de Antropología y las instituciones convocantes en esta ocasión realicen eventos en las comunidades indígenas.

La danza de la pluma sucede todos los años en los Valles Centrales del estado de Oaxaca en el mes de julio. Esta representación artística relata pasajes de la conquista, en Teotitlán del Valle, tiene como rasgo peculiar que culmina con el triunfo de Moctezuma. Se realiza también en las comunidades de Zaachila, Cuilapa, Zinatlán, San Martin Tilcajete y San Bartolo Coyotepec. En cada una, la danza se desarrolla de forma distinta.

La danza es ejecutada por personajes como Moctezuma, teotiles, capitanes de puerta, reyes, la Cehuapila o Doña Marina interpretada por una niña y campos (guardianes y espías de Moctezuma). Los espías le proporcionaban a Moctezuma información de sus enemigos, de Cortés, Alvarado y sus tropas. En la danza, estos personajes son interpretados por niños vestidos de soldados de la época de la intervención francesa y la Malinche es interpretada por una niña. Moctezuma y sus vasallos lucen espectaculares penachos de pluma que sostienen en un alarde de equilibrio y resistencia durante la larga danza llena de frecuentes y atléticos saltos.

Escultura Danzante de la pluma

El Museo Nacional de Antropología desde hace tiempo tiene una relación estrecha con el Museo Comunitario de Teotitlán del Valle, Oaxaca y con sus pobladores a través de Efraín Cortés, curador de la sala Pueblos Indios del Sur. Efraín ha colaborado con ellos en distintas exposiciones presentadas en ese museo. En este intercambio académico, indígenas zapotecas ayudaron a reconstruir una de las ambientaciones de las salas de etnografía, la casa zapoteca.  Juan y Alberto, habitantes de San Juan Guelavia, -del mismo distrito de Teotitlán del Valle, Tlacolula- indagaron sobre los materiales y técnicas constructivas. Actualmente este tipo de edificación no es común en los valles centrales de Oaxaca. La comunidad participó con la recolección y secado de la planta llamada "bee". Durante dos semanas Juan y Alberto se dedicaron a cambiar el material del techo por este nuevo. En esta estancia en el museo conocieron el acervo de colecciones etnográficas y se encontraron con la escultura del danzante, al verla reconocieron quien era, Evaristo Martínez Martínez.

Evaristo Martínez Martínez, indígena zapoteco, sirvió de modelo para que Carmen Antúnez en el año 1945 realizara la escultura del danzante de la pluma. Por las condiciones ambientales y de resguardo, la escultura estaba deteriorada y fue necesario intervenirla, el proyecto estuvo a cargo de la restauradora Alejandra Corona Cadena. Esta intervención era indispensable para construir una reproducción y fuera entregada a la comunidad. Actualmente la escultura está bajo custodia del Museo Nacional de Antropología. En mayo del 2011 fue presentada al público en la exposición Alas del Mundo Indígena. En la inauguración de la exposición la población de Teotitlán del Valle presentó la danza de la pluma.

La entrega de la reproducción de la escultura del danzante se realizará el día 8 de septiembre en la comunidad de Teotitlán del Valle como parte de los festejos en honor a la virgen de la Natividad, en esta celebración participará la banda sinfónica del pueblo y el club de danzantes.

Judea Cora

En la región Cora, los festejos de Semana Santa son una gran tradición. Durante ocho días los Coras se transforman en diferentes personajes: judíos, fariseos, moros, demonios blancos y negros, borrados, dobles de Cristo, etc., para realizar el ritual de Semana Santa que se manifiesta en procesiones, luchas cósmicas, ceremonias diurnas y nocturnas ejecutadas siguiendo un orden temporal muy preciso.

Las autoridades civiles ceden al grupo ceremonial de los centuriones el control del tiempo, del espacio y de la vida pública de las comunidades. En esta celebración gobierna el centurión quien dirige a los judíos y se encarga de la organización del festejo a partir del Miércoles de Ceniza. Los representantes de los judíos se "borran" o "pintan" el cuerpo, tratan de matar a Cristo y sacrifican al Centurión que los engaña. Los Doce apóstoles acompañan al nazareno para intentar salvarlo. Estas celebraciones se realizan para vivir bien con la familia y la sociedad. Piden a Jesucristo vida o perdón por sus pecados y rezan para que los cuide, para que no se acabe su raza.

La Judea de los Coras se presentará el día 21 de octubre en el patio interior del Museo Nacional de Antropología a partir de las 12 hrs., participarán 100 indígenas de la comunidad de San Juan Diego del Municipio Rosa Morada, Nayarit.

La Judea de San Juan Diego, Nayarit [1]

La Judea de los indígenas coras es una representación teatral que tiene lugar en un contexto plenamente religioso. Se trata de un teatro originario en el que no existe texto a reproducir ni director escénico; los "actores" son los miembros de la comunidad y todo el poblado es convertido en escenario. Se echa mano de lenguajes no verbales (mímica, danzas, música, marchas, procesiones y desplazamientos rituales), así como verbales (cantos, rezos, pregones y gritos). Son indispensables tanto el código gustativo (comidas y bebidas especiales) como el olfativo (aroma de diferentes flores y el sistema de humos de tabaco, copal, cera y chile).

La celebración de la Judea en el barrio indígena de San Juan Diego corresponde al periodo del tiempo seco y luminoso de las fuerzas masculinas, cuando los Judíos-Estrellas-Venados invaden el mundo para fertilizarlo. El periodo ritual tiene inicio el Miércoles de Ceniza y es también cuando los hombres de la comunidad, convertidos en guerreros del inframundo, asumen el compromiso de perseguir al Cristo-Sol-Maíz con el fin de castigarlo por haber cometido un delito extremo.

El sonido de la flauta y el tambor siempre acompaña la presencia de estos guerreros astrales; un sonido concertado, distintivo de este espacio-tiempo que posee la gracia de la ubicuidad. Se escucha por todos lados, como el que emiten las chicharras, insecto del temporal: es un sonido que cubre al mundo, atributo de estos seres destinados a reproducirlo.

Una comitiva de varones de San Juan Diego, encabezados por los Capitanes, realizarán todos los viernes de Cuaresma un recorrido, en fila y a paso marcial, por el circuito ceremonial y algunas áreas de la población; en estos recorridos, únicamente los Capitanes portan el sable que les es característico, usan sus ropas normales pues aún no se distinguen en bandos de Judíos blancos y negros. Al término de cada recorrido los Judíos-Estrellas-Venados ofrecen una oración en el pequeño templo de la comunidad.

Los días previos a la Semana Santa, los varones se entregan con ánimo y dedicación a los preparativos para su participación como Judíos, tallando sables, elaborando flautas de carrizo, tambores de parche y sonajas de concha de tortuga, confeccionando su atuendo, diseñando sus coronas de cuernos de venado y algunos otros ornamentos y accesorios que complementarán su caracterización. Un día antes de los días santos inician el ayuno y la abstinencia sexual. El resto de la comunidad se ocupa de tener listos los enseres, sustancias y alimentos que se ocuparán durante la celebración de la Semana Mayor.

Desde el Jueves Santo por la mañana los varones de la comunidad se transforman en Borrados o Judíos. Esto lo hacen embijándose el cuerpo con betún de olote quemado, arcilla blanca o bien con anilinas de colores, según sea el bando al que pertenecen o el momento dramático de la celebración. Portan la corona de cuernos de venado con tiras de colores de papel crepé que les caen por la espalda, el sable de madera, un pantaloncillo o short y algunos resonadores que se sujetan a la cintura, hechos de concha de tortuga, o bien de botellas con piedrecillas en el interior.

Entre los recorridos y evoluciones coreográficas que realizan los Judíos o Borrados incluyen de modo principal, aparte del circuito ceremonial, la plaza y el atrio del templo; son serpientes que se desplazan, se enrollan y desenrollan, siempre en actitud marcial que se acompaña con gritos y cantos de guerra.

El Viernes Santo los Judíos acechan, capturan y ejecutan al Cristo-Sol-Maíz en sus personificaciones de niño, adulto y anciano. Luego se enfrentan cuerpo a cuerpo los blancos contra los negros, de tal manera que primero vence un bando y da muerte al contrario, para que éste resucite y los papeles se inviertan. Con esta acción las fuerzas de la oscuridad se autodestruyen y da inicio la secuencia de su derrota.

El Cristo-sol resucita el Sábado Santo por la noche y los castiga. La celebración concluye y los Judíos se arrepienten, deponen las armas, ofrecen disculpas por las fallas que hubieran cometido y agradecen a las autoridades de la comunidad haberles permitido realizar una vez más la Judea.

En este año las fiestas del Programa Permanente Fiesta, música y cantos de los pueblos indígenas en el Museo Nacional de Antropología se realizan con el apoyo del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas INALI, Fomento Social BANAMEX y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas CDI. Bajo la coordinación del equipo del Museo Nacional de Antropología y la colaboración de la Subdirección de TV- INAH.

 


[1] Texto de Jesús Jáuregui y Benjamín Muratalla.


Obras

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