Cráneo de la Cueva de la Candelaria
Posclásico temprano (1100-1300 d.C.)

Este cráneo perteneció a un individuo masculino adulto y presenta un elaborado tocado de textiles, al parecer de yuca. Tiene dos curiosos elementos que se han llamado “flores” por su forma y que están decorados con cuentas de concha. Este es uno de los cuatro tipos de tocados que se encontraron entre los difuntos que se depositaron en la Cueva de la Candelaria. Los tocados eran utilizados por los laguneros, grupos de cazadores-recolectores de la región de La Laguna, en los actuales estados de Coahuila y Durango. Entre los demás artefactos depositados como ofrendas para los hombres difuntos se hallaron cuchillos, arcos y otros objetos para las actividades cotidianas, entre las que destacaban la caza y la pesca.

Arqlgo. Enrique García García
Curador-investigador

Número de catálogo:
04.0-00391
Número de inventario:
10-0081091
Procedencia:
Sitio Pinal de Amoles, Sierra Gorda, Querétaro (saqueo).
Dimensiones:
Ancho: 36 cm
Largo: 42 cm
Espesor: 13 cm
Sala en el museo:
Culturas del Norte

Es un cráneo de un individuo masculino, medio (36 a 55 años de edad), presenta hipoplasia del esmalte y un marcado desgaste en la dentición. Tiene una fecha de radiocarbono de 1000 d.C. Las condiciones de sequedad de la cueva de la Candelaria produjeron la momificación de los cuerpos. Esto permitió también la conservación de fibras con las que se realizaron los tocados que presentan algunas momias así como otros artefactos como las orejeras de concha y fibra que porta este ejemplar. Entre el cuero cabelludo, el cabello y las fibras del tocado, las moscas necrófagas depositaron sus huevos. Esto sucedió durante las exequias que los deudos ofrecieron al difunto. Posteriormente el cadáver se envolvió con un petate, se colocaron las herramientas que había usado en vida y se amarró con cuerdas, a manera de un bulto funerario, que fue cuidadosamente colocado en la cueva. Los huevos se desarrollaron en larvas, éstas en moscas pero no pudieron salir del fardo, quedando atrapadas entre los hilos del tocado y el cabello del muerto. Después de un tiempo, la baja humedad y temperatura deshidrataron los líquidos producto de la putrefacción, los músculos y la piel momificando al individuo. Lo mismo sucedió con los restos de insectos. En este momento los escarabajos pululaban en la cueva, entraron al fardo y consumieron la piel y el músculo de la momia que es un alimento muy preciado para este insecto. Esa es la razón por la cual los restos humanos de la cueva de la Candelaria se encuentran parcialmente momificados.

Arqlgo. Enrique García García
Curador-investigador

Arqlgo. Juan Martín Rojas
Curador-investigador

Restauración