Mandíbula de Eremoterium Rusconi (Perezoso gigante)
Pleistoceno tardío (120,000-11,500 a.p.)

Recolectado en el tajo de Tequixquiac. Este animal alcanzaba un tamaño de 6 m. Sus dientes malariformes le permitían masticar hojas. Presentaba desarrollo de las garras traseras y delanteras que le servía para recolectar plantas y defenderse y que lo obligaba a transportarse sobre los nudillos y bordes de los pies. Era originario de Suramérica y migró posteriormente a Centroamérica y Norteamérica. En México estos animales se encontraban sobre todo en las zonas boscosas del altiplano central. No fue aprovechado por el hombre.

 

Arqlgo. Juan Martín Rojas
Curador-investigador 


Número de catálogo:
00.0-00280
Número de inventario:
10-0627826
Procedencia:

Tequixquiac, Estado de México.
Dimensiones:
Alto: 39 cm
Ancho: 28 cm
Largo: 67 cm
Sala en el museo:

Poblamiento de América

Fue recolectado en el Tajo de Tequixquiac, Estado de México (Bárcena, 1877:45). Estos animales alcanzaban una estatura de seis metros. Sus dientes estaban compuestos de dentina pero no de esmalte, nunca desarrollaron dientes deciduos como otros mamíferos, nacían con dientes permanentes. Estos dientes molariformes les permitían masticar hojas. Su mandíbula posee una expansión distintiva que proporciona una amplia área de inserción para los músculos masivos mandibulares, lo cual les daba una poderosa masticación.  Presentaban un desarrollo de las garras traseras y delanteras, por lo que se transportaban con los nudillos y bordes de los pies; así mismo,  funcionaron para recolectar plantas y defenderse. Poseían una pelvis masiva y una sólida columna vertebral que les permitía sentarse. Eran originarios de Sudamérica y migraron posteriormente a Centroamérica y Norteamérica (McDonald, 2001:38-39). En México se encontraban principalmente en las zonas boscosas del Altiplano Central (Johnson, Arroyo y Polaco, 2006:239).

Estos mega-hervívoros se extinguieron al final del Pleistoceno junto con setenta especies más (Arroyo, Polaco y Johnson, 2002:120). En México no se han encontrado evidencias de su aprovechamiento por el hombre.

Curador-Investigador 
Arqlgo. Juan Martín Rojas.

Fuentes consultadas:

Arroyo-Cabrales, Joaquín, Oscar J. Polaco y Eileen Johnson
2002 La mastofauna del cuaternario tardío. En Avances en los estudios paleomastozoológicos. Montellano, M, y J. Arrollo (coordinadores). Colección Científica, 443. INAH, México.

Bárcena, M.
1877 Paleontología I. Consideraciones generales sobre la ciencia. Introducción al estudio de la Paleontología Mexicana. En Anales del Museo Nacional. Tomo 1. México.

Johnson, Eileen, Joaquín Arroyo-Cabrales y Oscar J. Polaco
2006 Climate, Environment, and Game Animal Resources of the Late Pleistocene Mexican Grassland. En El hombre temprano en América y sus implicaciones en el poblamiento de la Cuenca de México. Colección Científica 500. INAH, México.