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Aztatlán, una tradición en el Occidente


Aztatlán, una tradición en el Occidente


La fértil costa de Sinaloa es una región propicia para la vida humana. Las numerosas corrientes de agua que bajan de la Sierra Madre Occidental y que irrigan las planicies y tierras bajas procuraron el asentamiento de pueblos de agricultores cuyo desarrollo no ha sido cabalmente estudiado. El extremo norte de Sinaloa es considerado el límite noroccidental de Mesoamérica.

Estos objetos fueron recuperados por el arqueólogo Gordon F. Ekholm entre 1937 y 1939 en Guasave -norte de Sinaloa-, durante exploraciones realizadas en el sitio El Ombligo. Ekholm reportó en ese lugar 187 entierros de los cuales 21 fueron colocados al interior de ollas que funcionaron como urnas. Algunas de las ofrendas asociadas mostraban vasijas decoradas en su acabado de superficie con brillantes colores rojo sobre bayo y al que algunos investigadores identificaron como una variante del complejo Aztatlán (850/900-1350 d.C.).

Lo relevante de esta cerámica es su elaborada decoración, en que se delinean dioses del panteón mesoamericano; por esto el material fue relacionado con tradiciones del altiplano central.


Dra. María de los Ángeles Olay Barrientos*
Centro INAH Colima